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Partículas en suspensión

Publicado por Ángeles Méndez

Las partículas en suspensión son una serie de partículas microscópicas, que pueden ser sólidas o líquidas, ya sean de origen humano o natural, las cuales quedan suspendidas en el aire durante un cierto tiempo. Las partículas en suspensión tienen un tamaño variable, al igual que es variable también su composición, aunque muchas de ellas son perjudiciales ya sea para la salud, como para el medioambiente.

Dichas partículas pueden presentarse de diferentes maneras, como cenizas, hollín, polvo, niebla, nubes, gas, etc.

Según el tamaño del diámetro de las partículas, también conocido como diámetro aerodinámico, podemos distinguir entre PM10, tratándose en este caso de partículas finas y gruesas; PM2.5, para hacer referencia a partículas finas, o también PM0.1, en el caso de partículas ultra finas.

Las partículas en suspensión, por lo general suelen tener un tamaño menor a PM10, es decir, menor a las 10 micras, y su composición suele ser a base de contaminantes, siendo éstos de multitud de orígenes muy diversos. Las partículas reciben el nombre de partículas en suspensión, precisamente porque pueden permanecen en el aire de manera relativamente estable durante largos periodos de tiempo, sin llegar a caer al suelo o sobre otras superficies, lo que les permite ser trasladas a través del viento a otros lugares, en muchos casos viajando distancias considerablemente importantes.

Las partículas en suspensión que son menores a 10 micras, es decir, la gran mayoría, proceden de varias fuentes distintas, pudiendo ser de origen natural ( volcanes …), pero en muchos casos, el origen son contaminantes antrópicos, por ejemplo, tienen origen industrial, por los automóviles, combustión del carbón, las calefacciones y los aires acondicionados, etc.

Además de las fuentes ya mencionadas, las partículas en suspensión pueden ser también originadas por actividades agrícolas, como la quema de residuos de cosechas, la erosión del suelo por el viento, y el uso de pesticidas y fertilizantes. En las zonas urbanas, las actividades de construcción y demolición, así como el desgaste de los neumáticos y los frenos de los vehículos, también contribuyen a la generación de estas partículas.

Estas partículas entre otras cosas perjudican a la salud, ya que éstas partículas forman un aerosol que pueden penetrar con facilidad en nuestras vías respiratorias, fijándose a las paredes interiores de los alvéolos, por lo que se las considera bastante peligrosas desde el punto de vista sanitario.

Las partículas son más peligrosas cuanto más finas sean, y además hay que tener otros factores en cuenta, como son las características físicas de las partículas, así como también las características químicas, y biológicas, que puedan afectar a la salud de nuestro organismo, como por ejemplo, la presencia de metales o toxinas en esas partículas en suspensión.

Cuando las partículas aparecen en el aire junto a contaminantes del aire, dichos contaminantes acumulan sus efectos, esto ocurre sobretodo cuando aparecen los contaminantes junto al ozono o algún alérgeno, aumentando sus efectos negativos. Además cuando interaccionan partículas en suspensión con gases, a menudo se ve afectad ala composición del gas, por lo que puede aumentar los efectos nocivos de éstos.

Desgraciadamente solamente se puede actuar y solucionar algo, sobre las partículas que tiene origen humano, como por ejemplo, sobre los medios de transporte, debido a la combustión de combustible, las pérdidas que se producen en algunos procesos de tipo industrial, en fábricas que trituran piedras, metales, en fábricas de cemento, de cal, asfalto, u otros metales. Este tipo de emisiones podría mejorarse, con ciertas medidas de precaución, o medidas correctoras en las instalaciones industriales o en nuestra vida cotidiana, con el fin de reducir, o eliminar dichas emisiones.

Es importante destacar que la exposición a largo plazo a las partículas en suspensión puede llevar a problemas de salud crónicos, como enfermedades cardiovasculares y respiratorias, e incluso cáncer. Por lo tanto, es esencial que se tomen medidas para minimizar la exposición a estas partículas. Estas medidas pueden incluir la mejora de la calidad del aire interior, mediante la utilización de purificadores de aire y la ventilación adecuada, así como la reducción de la exposición al aire exterior durante los episodios de alta contaminación.

Además, es crucial que se tomen medidas a nivel gubernamental para controlar y reducir las emisiones de partículas en suspensión. Esto puede incluir la implementación de normas más estrictas para las emisiones industriales y de los vehículos, así como la promoción de fuentes de energía limpias y renovables. También es importante fomentar la investigación y el desarrollo de tecnologías más limpias y eficientes, que puedan ayudar a reducir la generación de partículas en suspensión.