Química

Electropulido

Publicado por Mónica González

El electropulido es una técnica mediante la cual se logra el alisamiento de una superficie metálica, haciendo que ésta actúe como ánodo de una celda electrolítica, disolviéndose las irregularidades que la superficie pueda tener. Las rugosidades de dicha superficie conducen mayor cantidad de electricidad que el resto, de manera que en ésas áreas el material se disolverá más rápidamente, obteniéndose como resultado una superficie más lisa.

Las condiciones de voltaje, cantidad de tiempo que dura el procedimiento y temperatura, deben ser controladas, a fin de obtener un mejor alisamiento y brillo en la superficie tratada.

Si este tratamiento es aplicado a aleaciones tales como acero inoxidable, se obtienen beneficios extra, ya que los átomos de hierro se disuelven más fácilmente, aumentando la cantidad de níquel y cromo en la superficie, de manera que se obtiene mayor resistencia a la corrosión en el material tratad

Si consideramos una superficie sin tratar, veremos que existen irregularidades macroscópicas que podríamos llamar valles y picos. Además, si observamos la misma superficie microscópicamente, tenemos que también existen irregularidades que se sobreponen a esos picos y valles.

Según las características de estas irregularidades, se ajustarán los parámetros del  electropulido, con el fin de conseguir los mejores resultados, eliminando la mayor cantidad posible de rugosidades.

Con esta técnica, no sólo se logra el alisado de la superficie en cuestión, sino que también se logra darle brillo, cuando son eliminadas las irregularidades más pequeñas.

Ventajas sobre el pulido mecánico

Cuando una superficie es sometida a pulido mecánico, usando material abrasivo sobre poleas para obtener una superficie libre de rugosidades y brillante, se crea una zona en la superficie del material, de varios micrones de espesor, en la cual las características del metal  están alteradas. En el pulido mecánico, el  material que forma parte de los “picos” es forzado hacia los “valles”. De esta manera, en la capa de material deforme, podemos encontrar óxidos del metal en cuestión, y restos de pasta usada para pulir. Esta capa entonces, tiene propiedades físicas y químicas diferentes que el metal de base, y esto puede favorecer la corrosión del material en un futuro.

Con el electropulido, se evita este inconveniente, ya que bajo la acción de la corriente eléctrica, el metal  de los picos se disuelve y pasa a formar parte del baño electrolítico. A medida que se va disolviendo, los átomos de metal van formando una capa viscosa sobre la superficie tratada. Esta capa viscosa es más espesa en los valles, y más fina en los picos. Como la resistencia de esta capa es mayor que la de la solución electrolítica, este fenómeno permite que se disuelvan preferentemente los picos de la superficie metálica, logrando alisarla, sin deformar el material como sucede con el pulido mecánico.

Otras ventajas de este procedimiento:

–       Se pueden tratar piezas irregulares y de gran tamaño, en un corto lapso, y con ahorro de mano de obra.

–       Aumenta la resistencia a la corrosión de la pieza en cuestión.

–       Disminuye la tendencia de sólido y líquidos a quedarse adheridos a la superficie del metal, facilitando su limpieza y escurrido.

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