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Fabricación de jabones

Publicado por Ángeles Méndez

Los jabones son productos utilizados para la higiene en general, ya sea personal o para limpiar diferentes y variados objetos. Podemos encontrarlo en diferentes formatos, como pastilla, en polvos o en crema.

También podemos clasificar a los jabones en dos tipos, los de tocador y los de lavar. Los jabones llamados de tocador, contiene glicerina en su composición, sustancia que les aporta suavidad. Estos pueden llevar diferentes colorantes, aromas y antisépticos. Los jabones más duros, son los de las sales de sodio de ácidos grasos, en cambio, los jabones más blandos, son los de las sales de potasio. Pero la dureza depende en gran medida de la cantidad de agua contenida en el producto final.

La molécula de jabón posee un extremo polar, o también llamado iónico; en cambio, el resto de la molécula es considerada no polar. El grupo polar es el que hace posible que el jabón sea soluble en agua, y la parte no polar, suele ser soluble en grasas.

La fabricación de jabones se realiza a través de dos métodos diferentes, que pueden ser de tipo intermitente o continuo. Dependiendo de la cantidad o la calidad del jabón que queramos obtener, usaremos un procedimiento u otro, además de diferentes materias primas. También interviene en la calidad del jabón, el manejo y trato de las materias primas, pudiendo recuperar la glicerina.

La gran parte de las fábricas que se encargan de la producción de jabón, trabajan con el método de calderas de plena cocción con materias grasas de tipo neutro. Con el procedimiento mencionado se fabrican jabones de calidad alta, además de productos industriales de menor calidad, pudiéndose aprovechar la glicerina.

Los métodos continuos para fabricar jabones tienen ciertos impedimentos como por ejemplo, el hecho de que no proporcionan la flexibilidad que pueden dar otros métodos como el de la caldera. Además es un proceso que se encuentra muy mecanizado, por lo que requiere de trabajadores operarios que estén especializados en el proceso. También hay que tener en cuenta que no nos da la posibilidad de poder cambiar de fórmula de jabón sin la necesidad de realizar enormes cantidades de dicho producto, sin mencionar además el gran consumo de tiempo. Todos estos inconvenientes hacen que el método continuo no sea ventajoso en muchos casos, pero si cuando queremos aumentar la capacidad de producción en una fábrica, sin que esto implique aumentar el tamaño de los edificios que albergan las fábricas.

A través de la técnica conocida como neutralización de los ácidos grasos, se producen importantes cantidades de jabón. Generalmente se utiliza la sosa cáustica para llevar a cabo la neutralización o el carbonato de sodio. Siguiendo dicho método, conseguimos glicerina, no perdiéndose nada de producto en el proceso.

Pero en general, ya estemos hablando de un jabón artesanal o de tipo industrial, el proceso de fabricación u obtención consta de tres fases bien diferenciadas:

-Saponificación
-Sangrado
-Moldeado

En la fase de saponificación se deben hervir grasas en calderas grandes, añadiendo poco a poco NaOH, sin dejar de agitar hasta que la mezcla se torne pastosa. Esta reacción se conoce como saponificación.

El jabón fabricado, se deposita en la parte más superficial formando gránulos. Se pasa a añadir NaCl (sal común), con la finalidad de que la mezcla cuaje de manera completa. A este paso se le conoce como sangrado, o también, salado. En esta fase conseguimos que el jabón se separe de manera completa, y flote sobre la glicerina, la cual no ha reaccionado.
En la tercera fase, una vez realizado el salado, el jabón obtenido se cambia de recipiente, en el cual se añadirán perfumes si fuera el caso, colorantes, productos de tipo medicinal, u otros. Cuando aun se encuentra caliente, el jabón pasa a depositarse en los moldes para darle el aspecto final que se desee en cada caso.

Cuando el jabón es de tipo líquido, se encontrará formado de manera principal por oleato de potasio, que se prepara a través de la saponificación del ácido oleico con hidróxido de potasio. Aunque debido a resultar más económico, suele utilizarse con el mismo fin el estearato de sodio.

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