Química

Cloroformo

Publicado por Ángeles Méndez

El cloroformo, es un compuesto químico al que también se le conoce bajo nombres como triclorometano o tricloruro de metilo. Su fórmula química es CHCl3, y se presenta en estado líquido cuando lo tratamos a temperatura ambiente. Cuando hablamos del cloroformo siempre pensamos en una de sus principales características, su olor, que cuenta con ligeros matices cítricos pero con un aroma bastante fuerte y penetrante, además de altamente volátil. No tiene coloración, y a pesar de ser tan volátil no es inflamable.

Ferroceno

El cloroformo puede sintetizarse partiendo de otros compuestos químicos como son el metano o el etanol, pero en el mundo de la industria química, generalmente sintetizándolo para un uso médico o farmacéutico, es más frecuente la utilización de hierro más ácido vertido sobre el CCl4. Es un compuesto que puede descomponerse de manera lenta debido a la combinación de la acción que ejercen sobre el, tanto el oxígeno como la luz del sol, por lo que se debe conservar en recipientes de vidrio con coloración oscura y mantener alejado de la luz. Esta acción consigue transformarlo en COCl2 (fosfeno) y HCl (cloruro de hidrógeno), ambos compuestos más tóxicos que el cloroformo, a través de la ecuación:

2CHCl3 + O2 → 2COCl2 + 2 HCl

El cloroformo tiene diferentes utilidades o aplicaciones, debido a que es un reactivo que relajante, generalmente viene utilizado para dormir. Se trata de un reactivo químico muy usado en procesos de síntesis en el campo de la química orgánica, debido a que los enlaces entre el carbono y el cloro poseen una buena polarización.

Otro uso común que tiene el cloroformo es como solvente, pues es bastante estable y puede mezclarse de manera sencilla con la gran parte de los lípidos de tipo orgánicos. También en el campo de la biología molecular, se usa en diferentes procedimientos, como puede ser la obtención del DNA de las células, o como compuesto fijador en el campo de la histología, para fijar muestras biológicas no vivas.

El cloroformo interacciona con diferentes receptores dentro del sistema nervioso del ser humano. Debido a su poder como depresor del sistema nervioso central, puede provocar alucinaciones de diferentes intensidades. También desde el siglo XIX se utilizaba como anestésico en el campo de la medicina, siendo así de los primeros anestésicos utilizados a partir de la inhalación, aunque en la actualidad no presentan dicho uso.

La gran parte del cloroformo que está en el ambiente procede de procedimientos industriales, la mayor parte utilizado para la síntesis de productos químicos, o procedente de fábricas de papel. Es común también encontrarlo formando parte de las aguas de residuos, en plantas industriales donde se tratan aguas negras o agua potabilizada por cloración. Durante el proceso de cloración, que tiene lugar con la finalidad de eliminar bacterias del agua para consumo, se forma ciertas cantidades despreciables de cloroformo, que se desechan pues es un efecto secundario de la cloración no deseable.

El cloroformo no suele acumularse en plantas o animales, al menos no en cantidades considerables, pero si podemos encontrarlos en alimentos en una cantidad mínima. Este compuesto se disuelve bien en agua pero no se fija al suelo. Así el cloroformo puede entrar al cuerpo a través de la inhalación o consumo de alimentos, pasando de forma rápida a la sangre, acumulándose en la grasa del cuerpo, a pesar de esto, el cloroformo saldrá del cuerpo fácilmente cuando dejemos de estar expuestos a él exteriormente.

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